Es muy difícil identificar
como enemigo a quien se disfraza de atento y protector familiar que lejos de
pretender humillar, maltratar física y psicológicamente o incluso arrebatar a
una persona los pocos medios económicos de que dispone para salir adelante en
la vida, todo lo hace por el bien de la víctima, incluso elegir por ella a sus
amistades, la ropa que debe usar, las relaciones sentimentales que la convienen
o incluso aquellas personas de las que debe alejarse; la situación puede
complicarse mucho más cuando el entorno familiar cierra filas en torno al (o
los) maltratadores y en lugar de socorrer a quien sufre la situación intentan
empujarla con amenazas veladas y falsedades (que pudiesen hacerles incurrir en
un delito de injurias y calumnias) de
nuevo al círculo vicioso en el que nació la situación de violencia
domestica, supongo que debe ser difícil para los hermanos, padres, tíos,
sobrinos o incluso las amistades más intimas del maltratador (o maltratadora)
reconocer al monstruo que vive dentro de quienes ellos tuvieron por persona
normal y sana (psicológicamente) al punto incluso de intentar disculpar que el
maltratador deje a su víctima en plena calle, sin más ropa que la que lleva
puesta, sin dinero o comida y con la amenaza de desprestigiarla para encubrir el
maltrato a la que está siendo sometida.
El maltratador sólo tiene
un objetivo, el control absoluto sobre su víctima, y consigue ese control de
diversas formas: Golpeándola, aislándola de la sociedad, privándola de sus
recursos, humillándola continuamente, arrebatándola a modo de castigo sus
propiedades o concediéndole pequeños premios ( que puede volver a
arrebatar) a su sometimiento,
extendiendo rumores sobre su víctima o quienes se acercan a ella. Un
maltratador no puede consentir que su víctima se relacione fuera de su entorno
ya que en su mezquina enfermedad siente que eso le hace perder el control y su desequilibrio se dispara al sentirse amenazado. No todos los maltratadores (o maltratadoras)
nacen así, algunos lo son tras haber sufrido previamente algún tipo de maltrato
por parte de sus padres o su pareja, pero el haber sufrido maltratos no les
disculpa cuando ellos a su vez se transforman en aquellos monstruos que les
hicieron daño.
Sólo una persona
mentalmente muy desequilibrada y mezquina puede ser capaz de actuar en esa
forma, e igualmente desequilibradas y mezquinas son quienes la disculpan y
apoyan en su actitud de maltratadora. Me indigna sobremanera la actitud de
cualquier maltratador, siendo partidario de encerrarles en una celda de por
vida, pero cuando el maltrato lo sufre una persona incapaz de defenderse o
valerse por sí misma debido a alguna enfermedad o discapacidad esa indignación
llega a alcanzar cotas ilimitadas. Debemos ser conscientes de la importancia
que tiene saber identificar a ese tipo de monstruos, denunciar su
comportamiento y apoyar incondicionalmente a quienes sufren por causa del
comportamiento enfermo y desequilibrado de cualquier maltratador (o
maltratadora)