Yo, que fui sueño una vez, trasladé
cada imagen a un espejo roto
que contiene en sus pedazos un reflejo
de aquel sueño que fui y nunca fue del todo.
Tal vez soñar sea un fragmento del recuerdo,
una ola que llega a la orilla de tantas madrugadas,
breve, húmeda y espumosa para después retirarse
dejando en la orilla un sabor salobre, un beso de mar.
Sin embargo cada mañana ante el espejo cotidiano
no puedo evitar ver la burla del tiempo,
aquella que es igual para todos ante su propio reflejo
antes de ponerse la máscara de salir a la calle.
Ecos, voces, silencio es un blog de carácter literario. En el podrán encontrar poemas, relatos cortos, micro relatos o reflexiones del autor. Todos los poemas, relatos cortos o micro relatos publicados al igual que el propio Blog tienen registrada la propiedad intelectual y protegidos sus derechos por una sociedad de autores. REGISTRADA LA PROPIEDAD INTELECTUAL 00/2011/5842 AV-34-11.
martes, 9 de octubre de 2018
jueves, 20 de septiembre de 2018
Tal vez la melancólica
mirada del poeta
sea
comparable a los ojos tristes del patriota
al
contemplar, instalados en sus almenas
todos los
besos de Judas entre almenaras encendidas.
La madera
es escasa y el odio aviva las llamas,
pertinaces
ascuas encendidas por sonrisas de hiena,
el aullido
del lobo, la víscera como quinta esencia
en el
funeral de la ilustración y doña Pepa.
Tormentas
en la noche, rugidos de trueno
y una brújula
sin norte definido para marcar el rumbo.
La voz deja
de ser voz secuestrada por el grito,
el grito
deja de ser grito enmudecido por aquel colérico
infante
desproporcionado que jamás supo llegar a buen puerto.
A la deriva sin capitán o tripulación experta,
el Galeón Español hace aguas mientras sus ratas
huyen en
pequeñas embarcaciones provincianas.
Una vez
más, en aquella tierra de nadie la bandera desgajada
contempla
impotente el campo de batalla.
Ya no es
tiempo de héroes o caballeros, los bufones tomaron
la corte y
acuden a los consejos de ministros de una corona oxidada.
Y el poeta,
siglos después, sigue mirando los muros de la patria suya.
viernes, 7 de septiembre de 2018
El Haiku camina solo,
como el anciano y la muerte.
El samurái compone versos
y contempla su vejez
en las aguas del estanque.
Ya no nieva sobre el
almendro,
sin embargo es alargada
la sombra de la ceniza
que reposa junto a la raíz.
Nudos concéntricos,
madera sobre madera
cantando la gesta de los
siglos.
jueves, 30 de agosto de 2018
Relato corto sobre ningún relato en un solo capitulo
El problema no es que
no se lea, si no que se escribe demasiado y las hojas de papel se diluyen
cuando llueve sobre mojado. La letra se disuelve previamente sobre un discurso
establecido. Va siendo hora de establecer un gran premio literario al más “mojado”
con una brillante copa al estilo Champions Leage para que el ganador pueda
llenarla de ron al volver a casa sabiendo que en realidad no ha ganado nada y
beberse su amargura como ya lo hicieron otros, en la intimidad de su hogar.
También podrían
comenzar por quedarse en pelotas y plantar los cojones o los ovarios (a gusto
del consumid@r) en el teclado antes de escribir chorradas con derecho a selfie
con los amiguis y portada en cualquier diario local que un día después solo
sirve para envolver el bocadillo de cualquier currante, en éste punto sí me
pongo exigente: El bocata de lomo con pimientos ¡Faltaría más! Me da miedo dar
rienda suelta a tan rotunda afirmación toda vez que la nueva moda del instituto
cervantes y perdonen las minúsculas es el esparrago navarro cara al “Publico”
que sigue desfilando por sus montañas nevadas.
Seamos serios, tal vez la mejor manera de retomar el
creacionismo literario sea imitar a Dios (perdonen la impertinencia al fin y al
cabo Dios ha muerto) descansando al séptimo día y cambiar de una puta vez el
calendario Gregoriano por Franquista y Ultra Católico Románico Imperialista para
que todos los días de la semana sean domingo. A la mierda la bula “Inter
Gravissimas”, todos sabemos que el año 1582 fue terrible para la cosecha de espárragos
en conserva desde 1931. Ha llegado el año cero muera la inteligencia y vivan
los pasos de vaca y los versos cutres en las calles porque “un verso me obliga
a escribir Carmena y en mi vida me he visto en tal aprieto”. Y ahora con su
permiso me voy a correr en pelota picada por mi feisbu con dos candiles
colgando de las orejas.
domingo, 12 de agosto de 2018
Lancé mis piedras contra aquellos muros
que inclementes alzan crueles banderas.
Mis manos cansadas se alzaron de nuevo
en la batalla de los molinos de viento.
La altiplanicie Castellana ahora manchada por
la insolencia
me escupe todas mis derrotas a la cara.
Don Quijote debe morir, es cierto.
Sancho Panza tomó el relevo y galopa
a lomos de su rucio con nuestra comida en sus
alforjas.
Allá, en las viejas playas el recuerdo en el
rastro
de una armadura oxidada que se pierde
entre cruces amarillas y discursos
radioactivos.
¿Cuántas piedras deberemos arrojar los
pecadores
para que “los libres de pecado” dejen de
tirarnos las suyas?
Jesucristo ya no existe, de su silencio brota
tinta roja
por todas sus llagas; su padre fue asesinado
por Nietzsche
y la Conferencia Episcopal en cualquier lugar
del mundo.
El Papa corre desnudo por el Vaticano
cantando “Imagine” con los dedos llenos de
oro.
Sigue siendo la era de Herodes y los Santos
Inocentes
sepultados en torno a su trono de huesos.
Todo está a la venta, incluso Rocinante.
Ahora están de moda los tractores de combate,
las verdades post modernas y los viajes a la
luna
en cómodos plazos mensuales.
1984 sigue siendo un buen año para Orwell
exclaman viejos dictadores satisfechos en sus
tumbas.
No le busques un sentido al poema o la vida,
nunca fue esa la intención del
poeta-constructor.
Tal vez el acto más noble de la creación
sea al mismo tiempo su propia
destrucción.
jueves, 26 de julio de 2018
Nací en un pequeño pueblo del que pasé el resto de mi
vida intentando escapar. No se me ocurre mejor comienzo para un relato o un
alegato, la verdad es que no tengo muy claro si no tiene un poco de ambas
verdades. Pero la verdad es que todas mis peripecias desde entonces dan para
escribir un libro que no tengo la menor intención de escribir, en primer lugar
porque nadie es profeta en su tierra y en segundo lugar porque existen tierras
donde tienen la mala costumbre de crucificar a sus profetas y no estoy por la
labor de hacerle la competencia a Jesús de Nazaret aunque compartamos nombre.
Tampoco me gustaría que alguien piense que hay cierta dosis de mala leche en
mis intenciones ya que puedo afirmar con cierta satisfacción que me críe con
pura de leche de vaca recién ordeñada que vendían mis vecinos, incluso teníamos
churrero a domicilio entre otros avances tecnológicos.
Puede que alguien considere ingratitud mi siguiente
afirmación pero es cierto que a pesar de todas esas comodidades y alguna más
que prefiero omitir, mi primer impulso desde que tuve uso de razón y comencé a
aplicarlo en mayor o menor medida fue el de salir de allí corriendo más rápido
que Forrest Gump en aquella escena tan divertida que todos podemos recordar en
la que a medida que intentaba correr más rápido huyendo de los matones en
bicicleta todo el armazón metálico de sus piernas se deshacía en el camino
liberándolo del lastre que le impedía huir a mayor velocidad. Y desde entonces
al igual que nuestro simpático Forrest yo tampoco paré de correr lo más lejos
posible. Igual que Forrest me gustan los bombones y opino que tonto es el que
hace tonterías, otro motivo para no volver. O tal vez se deba a algo más
profundo y al igual que Machado opino que no hay camino, se hace camino al
andar y al volver la vista atrás se ve la senda que no se ha de volver a pisar.
Decidan ustedes…
martes, 24 de julio de 2018
Hoy me desperté con
un pensamiento recurrente:
“La vida es como
ceniza entre los dedos del tiempo”.
Debe ser la edad pero
no puedo evitar imaginar
el final de la
existencia como colillas arrugadas
y aplastadas en un
enorme cenicero social.
Amarillos sus filtros
con manchas de nicotina.
También habanos medio
consumidos por la extravagancia.
En el fondo todos
somos fumadores,
pero no todos
consumimos la misma marca que nos consume.
Tal vez somos iguales
ante el oxigeno que nos alimenta
mientras oxida
nuestra vida, extraña paradoja.
Me gusta el oxigeno
mezclado con tabaco.
Somos bailarines con
nudo corredizo en torno a nuestras gargantas
cigarrillos medio
consumidos esperando su turno
vasos medio llenos y
medio vacíos.
Yo prefiero ser
habano, son más exclusivos que los cigarrillos
formados de a veinte
en la misma cajetilla
Su sabor es más
placentero y se alarga la fumada.
Una vez fui
cigarrillo pero detesto las marcas comerciales.
jueves, 21 de junio de 2018
AGUJEROS NEGROS CON MIOPÍA.
En estos momentos silenciosos en que la casa se
agranda y en mi pequeño despacho se abre un agujero negro que me impide escapar
a la fuerza gravitatoria del pasado, atrayendo la materia de los recuerdos y la
energía gastada en discusiones estériles tratando de demostrar lo que no
necesita ser demostrado; me sumerjo en profundas reflexiones sobre lo que fue,
lo que pudo ser y lo que tal vez nunca será. Puede parecer un ejercicio vano,
es cierto; sospecho que el acto de reflexionar conlleva un esfuerzo añadido y
cierto ejercicio de autocrítica, tal banalidad a día de hoy es impensable
¡pensar, que disparate! la dinámica es justificar: yo justifico o me justifico,
tú justificas o te justificas, él justifica o se justifica y nosotros, vosotros
y ellos también justifican o se justifican. Nos encanta conjugar en modo
justificación porque conlleva a su vez conjugar en modo acusar a otros de
nuestros propios errores, la miopía y el astigmatismo están de moda,
especialmente porque nos ahorra el bochornoso espectáculo de reconocer que el
Rey está desnudo y las gafas no son tan caras al fin y al cabo ¿no es cierto?
siempre podemos hacernos la revisión anual y buscar monturas nuevas para lucir
nuestros flamantes cristales de siempre para mirar la vida.
Hace tiempo que me planteo la posibilidad de cambiarme
a las lentes de contacto, descartando por edad una operación que me libre del
suplicio de mirar la vida con cristales fabricados por terceros; no tengo la
cabeza para lobotomías y el riesgo es alto. Además siempre me gustó leer y con
gafas lo hago mejor, especialmente desde que necesito otro juego para ver de cerca,
algo que gradezco profundamente pues de cerca se pueden apreciar mejor todos los
detalles, mirar a distancia es en el fondo muy parecido a generalizar; es decir,
mirar a bulto.
Y es que en el fondo todo somos bastante miopes, aunque
la inmensa mayoría se niega a reconocerlo porque eso implica a su vez reconocer
que algo anda mal y corregir el defecto. Y convengamos que no queda nada metrosexual
andar con gafas por la vida. Es así señores, ahora todo se soluciona con sexo o
preferencias sexuales, para eso nos educan los Reality Show de las cadenas más punteras
de cualquier TV, y si todo falla (puede irse la luz y chafarnos el programa) siempre
nos quedan las jornadas de reeducación infantil subvencionadas en los colegios y
universidades actuales. Es todo tan sugerente que cada vez me parece más atractiva
la posibilidad de perderme en el interior del próximo agujero negro; para idiotas
bastante tengo con aguantarme yo.
domingo, 10 de junio de 2018
No, no hagas ruido al entrar
en mi sala inquieta,
descalza tus palabras y
mueve el pestillo con sigilo.
No, no abras la puerta de
mis pesadillas en ésta tarde gris.
Ignora el humo que sale por
el resquicio, no hay incendio
fuera de los límites de la
cazoleta de mi pipa de cedro.
Entra en silencio, no
aturdas la quietud de mis pensamientos,
tan sólo juego con mis fantasmas
y escribo sus travesuras
hoy necesito que la lluvia me
moje y resbalen mis recuerdos.
Tal vez pasear por mi cementerio
de libros,
leer su fecha de defunción impresa
con todo glamour Exlibris.
No te inquieten mis visiones
fantasmáticas,
en ocasiones soy el
convidado de piedra de mi existencia,
y como tal siempre llego
tarde por no importunarme.
Deja que siga escribiendo
epitafios sobre el aire
porque en ocasiones se despierta
mi tristeza.
Imagen: Vanitas- Hans Holbein el Joven
miércoles, 6 de junio de 2018
Llegamos a la capital de Eurasia en vagones de ganado
como restos que somos de una antigua civilización, en el apeadero nos esperan guardianes
con ginebra y cigarrillos de la victoria. Son aterradores, tras completar su entrenamiento
deben demostrar su total lealtad asfixiando a sus padres con una bolsa de plástico
y amputar su cabeza tras la muerte para hacer su juramento. Formamos una
fila gris y uniforme frente a la pantalla que nos da la bienvenida al nuevo
campo, frente a nosotros se abre una fosa común abarrotada de palabras
asesinadas en hileras, las cubren con cal antes de arrojar una nueva tanda. Los
hornos crematorios funcionan todo el día eliminando libros prohibidos. Siempre
es lo mismo al llegar a un nuevo campo; nos obligan a contemplar la ejecución
pública de Aristóteles y Platón, han
muerto tantas veces frente a mis ojos desde que todo comenzó que no consigo
recordar si estuvieron vivos en alguna ocasión. A las 18:00 está programado el
ahorcamiento del David de Miguel Ángel, todos estamos obligados a presenciarlo.
Después debemos asistir a la amputación pública de los labios y manos
adolescentes de una pareja sorprendida en flagrante delito de beso con
agravante de abrazo; las leyes morales prohíben y condenan con dureza todo tipo
de manifestación romántica.
La filosofía está prescrita y condenados sus autores,
el silencio es un grito espeluznante a través de nuestros labios cosidos con
agujas esterilizadas e hilo de decreto ley y autocensura. En el fondo somos
cadáveres que aún esperan su turno en el matadero municipal, lo sabemos hace
tiempo. Tal vez esa certeza nos da fuerzas para hacer un día más nuestro
trabajo de esclavos. Yo por ejemplo me dedico a amputar verdades para acomodar
las noticias al gusto del ministerio, la que fue mi mujer (ahora está prohibido
el matrimonio) atiende la centralita de denuncias ciudadanas anónimas. En todos
los campos hay zoológicos donde son expuestos aquellos que no tienen una
utilidad definida para la nueva sociedad, se alimentan de restos de comida y al
anochecer se cubren con mantas raídas. Las calles están limpias, el nuevo
régimen hace purgas a cada momento, nada puede enturbiar la buena imagen de
nuestros gobernantes y siempre se necesita mano de obra esclava para seguir
construyendo campos y vagones de ganado. Somos las sombras deshilachadas de lo
una vez fue humano, sombras condenadas a vivir entre los alambres espinosos y
las cercas que nosotros mismos construimos hace apenas un siglo.
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