sábado, 2 de agosto de 2014

Tres son multitud.

A mi amigo Fray Salva Jímenez, una de las pocas personas que ha sabido comprender que mi espiritualidad no cabe en una iglesia y tiene la grandeza de la sencillez. Siempre hermanos Salva.

Ahora que somos Tú y yo
las horas son agua,
el aire es menos viciado,
tus brazos extendidos
son ramos de olivo,
tu rostro se parece al universo
y no hay más murmullo
que el fluir de plegarias a tus pies
clavados en lo eterno.
Ahora que somos Tú y yo
paseo por el claustro
de un alma recogida,
dibujo preces en el tiempo,
construyo campanarios en mi pecho
sobre el altar de tu mirada
y puedo buscarte
sin mirar hacia los lados.
Ahora que somos Tú y yo
te quiero queriéndote
y te quiero sin querer quererte.
Ahora que somos Tú y yo
he descubierto que nadie
es necesario entre nosotros.

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