domingo, 12 de agosto de 2018



Lancé mis piedras contra aquellos muros
que inclementes alzan crueles banderas.
Mis manos cansadas se alzaron de nuevo
en la batalla de los molinos de viento.
La altiplanicie Castellana ahora manchada por la insolencia
me escupe todas mis derrotas a la cara.
Don Quijote debe morir, es cierto.
Sancho Panza tomó el relevo y galopa
a lomos de su rucio con nuestra comida en sus alforjas.
Allá, en las viejas playas el recuerdo en el rastro
de una armadura oxidada que se pierde
entre cruces amarillas y discursos radioactivos.
¿Cuántas piedras deberemos arrojar los pecadores
para que “los libres de pecado” dejen de tirarnos las suyas?
Jesucristo ya no existe, de su silencio brota tinta roja
por todas sus llagas; su padre fue asesinado por Nietzsche 
y la Conferencia Episcopal en cualquier lugar del mundo.
El Papa corre desnudo por el Vaticano
cantando “Imagine” con los dedos llenos de oro.
Sigue siendo la era de Herodes y los Santos Inocentes
sepultados en torno a su trono de huesos.
Todo está a la venta, incluso Rocinante.
Ahora están de moda los tractores de combate,
las verdades post modernas y los viajes a la luna
en cómodos plazos mensuales.
1984 sigue siendo un buen año para Orwell
exclaman viejos dictadores satisfechos en sus tumbas.
No le busques un sentido al poema o la vida,
nunca fue esa la intención del poeta-constructor.
Tal vez el acto más noble de la creación
sea al mismo tiempo su propia destrucción. 

jueves, 26 de julio de 2018


Nací en un pequeño pueblo del que pasé el resto de mi vida intentando escapar. No se me ocurre mejor comienzo para un relato o un alegato, la verdad es que no tengo muy claro si no tiene un poco de ambas verdades. Pero la verdad es que todas mis peripecias desde entonces dan para escribir un libro que no tengo la menor intención de escribir, en primer lugar porque nadie es profeta en su tierra y en segundo lugar porque existen tierras donde tienen la mala costumbre de crucificar a sus profetas y no estoy por la labor de hacerle la competencia a Jesús de Nazaret aunque compartamos nombre. Tampoco me gustaría que alguien piense que hay cierta dosis de mala leche en mis intenciones ya que puedo afirmar con cierta satisfacción que me críe con pura de leche de vaca recién ordeñada que vendían mis vecinos, incluso teníamos churrero a domicilio entre otros avances tecnológicos.
Puede que alguien considere ingratitud mi siguiente afirmación pero es cierto que a pesar de todas esas comodidades y alguna más que prefiero omitir, mi primer impulso desde que tuve uso de razón y comencé a aplicarlo en mayor o menor medida fue el de salir de allí corriendo más rápido que Forrest Gump en aquella escena tan divertida que todos podemos recordar en la que a medida que intentaba correr más rápido huyendo de los matones en bicicleta todo el armazón metálico de sus piernas se deshacía en el camino liberándolo del lastre que le impedía huir a mayor velocidad. Y desde entonces al igual que nuestro simpático Forrest yo tampoco paré de correr lo más lejos posible. Igual que Forrest me gustan los bombones y opino que tonto es el que hace tonterías, otro motivo para no volver. O tal vez se deba a algo más profundo y al igual que Machado opino que no hay camino, se hace camino al andar y al volver la vista atrás se ve la senda que no se ha de volver a pisar. Decidan ustedes…

martes, 24 de julio de 2018


Hoy me desperté con un pensamiento recurrente:
“La vida es como ceniza entre los dedos del tiempo”.
Debe ser la edad pero no puedo evitar imaginar
el final de la existencia como colillas arrugadas
y aplastadas en un enorme cenicero social.
Amarillos sus filtros con manchas de nicotina.
También habanos medio consumidos por la extravagancia.
En el fondo todos somos fumadores,
pero no todos consumimos la misma marca que nos consume.
Tal vez somos iguales ante el oxigeno que nos alimenta
mientras oxida nuestra vida, extraña paradoja.
Me gusta el oxigeno mezclado con tabaco.
Somos bailarines con nudo corredizo en torno a nuestras gargantas
cigarrillos medio consumidos esperando su turno
vasos medio llenos y medio vacíos.
Yo prefiero ser habano, son más exclusivos que los cigarrillos
formados de a veinte en la misma cajetilla
Su sabor es más placentero y se alarga la fumada.
Una vez fui cigarrillo pero detesto las marcas comerciales.

jueves, 21 de junio de 2018

AGUJEROS NEGROS CON MIOPÍA.


En estos momentos silenciosos en que la casa se agranda y en mi pequeño despacho se abre un agujero negro que me impide escapar a la fuerza gravitatoria del pasado, atrayendo la materia de los recuerdos y la energía gastada en discusiones estériles tratando de demostrar lo que no necesita ser demostrado; me sumerjo en profundas reflexiones sobre lo que fue, lo que pudo ser y lo que tal vez nunca será. Puede parecer un ejercicio vano, es cierto; sospecho que el acto de reflexionar conlleva un esfuerzo añadido y cierto ejercicio de autocrítica, tal banalidad a día de hoy es impensable ¡pensar, que disparate! la dinámica es justificar: yo justifico o me justifico, tú justificas o te justificas, él justifica o se justifica y nosotros, vosotros y ellos también justifican o se justifican. Nos encanta conjugar en modo justificación porque conlleva a su vez conjugar en modo acusar a otros de nuestros propios errores, la miopía y el astigmatismo están de moda, especialmente porque nos ahorra el bochornoso espectáculo de reconocer que el Rey está desnudo y las gafas no son tan caras al fin y al cabo ¿no es cierto? siempre podemos hacernos la revisión anual y buscar monturas nuevas para lucir nuestros flamantes cristales de siempre para mirar la vida.
Hace tiempo que me planteo la posibilidad de cambiarme a las lentes de contacto, descartando por edad una operación que me libre del suplicio de mirar la vida con cristales fabricados por terceros; no tengo la cabeza para lobotomías y el riesgo es alto. Además siempre me gustó leer y con gafas lo hago mejor, especialmente desde que necesito otro juego para ver de cerca, algo que gradezco profundamente pues de cerca se pueden apreciar mejor todos los detalles, mirar a distancia es en el fondo muy parecido a generalizar; es decir, mirar a bulto.
Y es que en el fondo todo somos bastante miopes, aunque la inmensa mayoría se niega a reconocerlo porque eso implica a su vez reconocer que algo anda mal y corregir el defecto. Y convengamos que no queda nada metrosexual andar con gafas por la vida. Es así señores, ahora todo se soluciona con sexo o preferencias sexuales, para eso nos educan los Reality Show de las cadenas más punteras de cualquier TV, y si todo falla (puede irse la luz y chafarnos el programa) siempre nos quedan las jornadas de reeducación infantil subvencionadas en los colegios y universidades actuales. Es todo tan sugerente que cada vez me parece más atractiva la posibilidad de perderme en el interior del próximo agujero negro; para idiotas bastante tengo con aguantarme yo.

domingo, 10 de junio de 2018


No, no hagas ruido al entrar en mi sala inquieta,
descalza tus palabras y mueve el pestillo con sigilo.
No, no abras la puerta de mis pesadillas en ésta tarde gris.
Ignora el humo que sale por el resquicio, no hay incendio
fuera de los límites de la cazoleta de mi pipa de cedro.
Entra en silencio, no aturdas la quietud de mis pensamientos,
tan sólo juego con mis fantasmas y escribo sus travesuras
hoy necesito que la lluvia me moje y resbalen mis recuerdos.
Tal vez pasear por mi cementerio de libros,
leer su fecha de defunción impresa con todo glamour Exlibris.
No te inquieten mis visiones fantasmáticas,
en ocasiones soy el convidado de piedra de mi existencia,
y como tal siempre llego tarde por no importunarme.
Deja que siga escribiendo epitafios sobre el aire
porque en ocasiones se despierta mi tristeza.


Imagen: Vanitas- Hans Holbein el Joven

miércoles, 6 de junio de 2018


Llegamos a la capital de Eurasia en vagones de ganado como restos que somos de una antigua civilización, en el apeadero nos esperan guardianes con ginebra y cigarrillos de la victoria. Son aterradores, tras completar su entrenamiento deben demostrar su total lealtad asfixiando a sus padres con una bolsa de plástico y amputar su cabeza tras la muerte para hacer su juramento. Formamos una fila gris y uniforme frente a la pantalla que nos da la bienvenida al nuevo campo, frente a nosotros se abre una fosa común abarrotada de palabras asesinadas en hileras, las cubren con cal antes de arrojar una nueva tanda. Los hornos crematorios funcionan todo el día eliminando libros prohibidos. Siempre es lo mismo al llegar a un nuevo campo; nos obligan a contemplar la ejecución pública   de Aristóteles y Platón, han muerto tantas veces frente a mis ojos desde que todo comenzó que no consigo recordar si estuvieron vivos en alguna ocasión. A las 18:00 está programado el ahorcamiento del David de Miguel Ángel, todos estamos obligados a presenciarlo. Después debemos asistir a la amputación pública de los labios y manos adolescentes de una pareja sorprendida en flagrante delito de beso con agravante de abrazo; las leyes morales prohíben y condenan con dureza todo tipo de manifestación romántica.
La filosofía está prescrita y condenados sus autores, el silencio es un grito espeluznante a través de nuestros labios cosidos con agujas esterilizadas e hilo de decreto ley y autocensura. En el fondo somos cadáveres que aún esperan su turno en el matadero municipal, lo sabemos hace tiempo. Tal vez esa certeza nos da fuerzas para hacer un día más nuestro trabajo de esclavos. Yo por ejemplo me dedico a amputar verdades para acomodar las noticias al gusto del ministerio, la que fue mi mujer (ahora está prohibido el matrimonio) atiende la centralita de denuncias ciudadanas anónimas. En todos los campos hay zoológicos donde son expuestos aquellos que no tienen una utilidad definida para la nueva sociedad, se alimentan de restos de comida y al anochecer se cubren con mantas raídas. Las calles están limpias, el nuevo régimen hace purgas a cada momento, nada puede enturbiar la buena imagen de nuestros gobernantes y siempre se necesita mano de obra esclava para seguir construyendo campos y vagones de ganado. Somos las sombras deshilachadas de lo una vez fue humano, sombras condenadas a vivir entre los alambres espinosos y las cercas que nosotros mismos construimos hace apenas un siglo.

miércoles, 23 de mayo de 2018




El sueño de la razón produce monstruos, es cierto. Sus pinceladas sangrientas dejan un rastro indeleble en la vida y muerte de su hastío; enjambre en perfecta formación, todos ellos uniformados en negro impoluto con calaveras en sus solapas. Hileras de dientecitos deformes, teñidos del carmesí de la venganza sumados a las sombras chinescas que produce su furioso aletear en busca de una luz negada desde su nacimiento. ¡Dantesca escena de sombras encorvadas bajo el peso de sus propios pecados! ¿Quién estará libre de culpa? no importa siempre y cuando caiga un inocente. La muerte ajena siempre sirve para lavar nuestras faltas.

Cadenas de palabras ahogan mis sueños, el sudor y la angustia me producen terrores nocturnos. Todos caminan hipnotizados, desencajadas sus mandíbulas en un solo grito hacia el auto de fe. A lo lejos, en plaza pública se erigen los postes, miles de postes, todos vacíos en espera de su carne. Bajo los postes el combustible que propiciara la llama purificadora: miles de libros prohibidos que nos recuerdan que tal vez y solo tal vez fuimos libres en un tiempo ya pasado. La multitud concurre obediente y obediente espera su turno.

¡Es la era moderna, la industrialización del pecado múltiple! perfectos engranajes de la maquinaria del despotismo iletrado; cada cual ocupa el lugar que le corresponde con la debida sumisión y en doble hilera. A la izquierda los que arrojan las piedras, a la derecha los sentenciados por irreverencia y sedición. Es un sueño, debe ser una pesadilla, un pensamiento recurrente que se niega a dejar paso al despertar de mis terrores; sin embargo es demasiado real. Siento el frío sobre mis pies descalzos, la furia del ejército de esclavos al paso de la comitiva de condenados que me encadena sin remedio. Sus caras deformadas por el odio y la ignorancia, sus puños apretando con fuerza las piedras que llevan grabada nuestra ejecución. Al fondo, sobre palco una gran pantalla nos observa; en pocos minutos el Gran Hermano anunciara el comienzo de una nueva jornada de los juegos del hambre.   

miércoles, 9 de mayo de 2018


Un poema en ocasiones es una herida
pero no solo de heridas vive el poeta.
También se escribe la carcajada de Antístenes.
El trago on the rocks entre vinilos caducados.
El humo del último cigarro con insomnio.
Las sábanas revueltas por la soledad de carmín.
La mentira de un beso prestado.
El anciano de la estación del metro.
Aquel vagabundo del corte ingles
y el policía despistado que juega a perseguirle.
La palabra cicatriza cuando tiene sentido
nunca olvides que el verso no siempre es creado o creador.
Recuerda inconsciente que el adjetivo también mata,
el verbo es un nudo corredizo en torno a tu cuello
al borde del patíbulo de la multitud uniformada.
Asesina con palabras todos tus fantasmas:
el aplauso egocéntrico
la necesidad de sentir necesidad
la búsqueda implacable del telonero
el acero de la indiferencia y sus bordes afilados.
la sangre derramada por el filo de una afirmación.
No, no escribas a los santos inocentes
nadie es inocente en el delito de vivir.

jueves, 3 de mayo de 2018



A ti, que te eriges en tu escaño demagógico,
que construyes artificios y sofismas con palabras prestadas.
No, no me llames al altar de tus aduladores.
Apenas eres un murmullo de enfrentamiento, ni voz tienes.
Tan solo eres una firma al borde de un papel con sellos oficiales,
ni voz tienes, engranaje burocrático, tu tiempo pasará.
Todo tiempo pasa, incluso el tiempo de los depredadores.
Ni voz tienes, susurro intransigente,
meretriz de domingo en horario electoral.
¿Acaso no lo sabes señuelo? no eres más allá del engaño.
Artificio breve, como pólvora quemada en cualquier festejo.
Silueta sobre papel, apenas un anuncio temporal.
Tú tiempo pasará y con el tu olvido, eres reciclable y sustituible.
Larga es la fila de las sombras que esperan ocupar tu sombra,
largos sus dientes afilados como los tuyos.
Vuelas con alas prestadas ave de mal agüero.
Ni voz tienes, al principio era el verbo y el verbo es de los poetas.

viernes, 27 de abril de 2018

La tierra baldía


Siempre sintió sobre sus espaldas aquella extraña sobrecarga y una opacidad frente a sus sueños limitando sus movimientos. Nunca supo comprender del todo, hasta que cansado decidió caminar entre la niebla en busca de una mayor claridad. La ascensión fue dura; empujando sombras, dejando atrás en el camino retazos de su ser, sorteando escollos. La niebla era demasiado espesa, el aire irrespirable. Miradas sigilosas a su alrededor, como ojos de lobo en busca de su festín. La tierra baldía se defendía del intento de fuga; existen lugares malditos que maldicen a su vez, lugares que quedan atrapados en el tiempo como un cementerio abandonado en medio de un páramo, y él no quiso ser otra lápida más en la senda mortuoria de tanta indiferencia. Caminó sin mirar hacia atrás por no convertirse en estatua de sal sobre el pedestal de sus nostalgias. Un día años después, volvió a dejar flores a sus seres queridos; los panteones agrupados, las lapidas gastadas, nombres irreconocibles, fotografías amarillentas. No, nada quedaba, ni el recuerdo. Allí, en medio del abandono más total, en aquel camino asfaltado por huesos calcinados quedó el ramo de flores despidiendo la silueta huidiza de su portador.